TRAS LA HUELA DE BUDA

TRAS LA HUELA DE BUDA

viernes, 25 de junio de 2021

EL LIBRO TIBETANO DE LA VIDA Y DE LA MUERTE. RESUMEN.

 

CAPÍTULO 21

 Edgardo Rafael Malaspina Guerra


1

 

 «El resplandor inmaculado», testamento final de Longchenpa, el maestro Dzogchen del

siglo XIV:

En un cielo nocturno sin nubes, la luna llena,

«el Señor de las Estrellas», está a punto de salir. [...]

El rostro de mi compasivo señor, Padmasambhava,

me atrae hacia delante, irradiando su tierna bienvenida.

Mi gozo en la muerte es muchísimo mayor que

el gozo de los mercaderes al ganar vastas fortunas en el mar,

o los señores de los dioses que se jactan de su victoria en la

batalla;

o el de aquellos sabios que han entrado en el trance de la

perfecta absorción.

Así, tal un viajero que se echa al camino cuando llega el

momento de partir,

no permaneceré más en este mundo,

sino que iré a morar en la fortaleza de la gran dicha de la

ausencia de muerte.

Esta vida mía está acabada, mi karma se ha agotado, el

beneficio que podían hacer las oraciones se ha gastado,

todas las cosas mundanas han llegado a su fin, el

espectáculo de esta vida ha terminado.

 

En un instante reconoceré la misma esencia de la manifestación de mi ser

en los puros y vastos reinos de los estados del bardo;

estoy próximo a ocupar mi asiento en el terreno de la

perfección primordial.

Las riquezas que se encontraban en mí han hecho felices las

mentes de otros,

he utilizado la bendición de esta vida para realizar todos

los beneficios de la isla de la liberación;

habiendo estado con vosotros, mis nobles discípulos, durante

todo este tiempo,

la alegría de compartir la verdad me ha llenado y satisfecho.

Ahora van a terminar todas las conexiones entre nosotros en

esta vida,

soy un mendigo errante que va a morir como le plazca,

no os entristezcáis por mí, pero seguid rezando siempre.

Estas palabras las dice mi corazón, las dice para

ayudaros;

pensad que son una nube de flores de loto, y vosotros, en

vuestra devoción,

abejas que se zambullen en ellas para libar su alegría

trascendente.

Por la gran bondad de estas palabras

que los seres de todos los reinos del samsara,

en el terreno de la perfección primordial, alcancen el

Nirvana.

2

Contemplemos de nuevo lo que le ocurre a una persona cuando muere, en cada una de las tres etapas cruciales de la muerte:

1. En la culminación del proceso de morir, tras la disolución de los elementos, sentidos y estados de pensamiento, la naturaleza última de la mente, la Luminosidad Base, queda momentáneamente al desnudo.

2. Luego, se manifiesta y brilla fugazmente el resplandor de esa naturaleza de la mente en apariciones de sonido, colores y luz.

 3. A continuación, la conciencia del difunto despierta y entra en el bardo del devenir; regresa su mente ordinaria y asume una manifestación, la forma del cuerpo mental, sujeta a los dictados del karma y los hábitos pasados, que impulsan a la mente ordinaria a aferrarse a las experiencias ilusorias del bardo como si fueran reales y sólidas.

3

EL PROCESO DURANTE EL SUEÑO Las tres fases del proceso que vemos desplegarse en los estados del bardo durante la muerte también pueden percibirse en otros planos de conciencia durante la vida. Considerémoslas a la luz de lo que ocurre cuando dormimos y soñamos. 1. Al dormirnos, los sentidos y las capas más bastas de la conciencia se disuelven, y de un modo gradual la naturaleza absoluta de la mente, podríamos decir la Luminosidad Base, queda brevemente al desnudo. 2. Luego hay una dimensión de conciencia comparable al bardo de dharmata, tan sutil que normalmente ni siquiera nos damos cuenta de que existe. Después de todo, ¿cuántos de nosotros somos conscientes de estar dormidos antes de que empiecen los sueños? 3. La mayoría de nosotros sólo es consciente de la siguiente fase, cuando la mente vuelve a activarse y nos encontramos en un mundo de sueños semejante al bardo del devenir. Aquí tomamos un cuerpo de sueño y pasamos por diversas experiencias oníricas que vienen en gran medida configuradas e influidas por los hábitos y actividades de nuestro estado de vigilia, y creemos que todo ello es sólido y real, sin llegar a darnos cuenta de que estamos soñando.

4

¿De dónde venían los versos de Blake?

 

Ver el Mundo en un Grano de Arena

Y un Paraíso en una Flor Silvestre

Tener el Infinito en la palma de la mano

Y la Eternidad en una hora.

 

5

Dijo Buda: «Os he mostrado el camino a la liberación, ahora os toca a vosotros recorrerlo».

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